Ancho de la cinta
Es el dato clave. Conviene medir la cinta actual con una regla y anotar los milímetros.
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Las cintas no son todas iguales. Saber el ancho y el estado del recogedor evita poner una cinta que no encaje y tener que repetir el trabajo.

Lo primero es el ancho de la cinta, que suele medirse en milímetros y debe coincidir con el hueco del recogedor y del pasacintas. Una cinta más ancha o más estrecha de la cuenta roza, se atasca o no enrolla bien. También importa el grosor y el estado del recogedor, porque una cinta nueva sobre un recogedor gastado vuelve a fallar pronto.
Es el dato clave. Conviene medir la cinta actual con una regla y anotar los milímetros.
Revisa si el recogedor enrolla bien y si el pasacintas está liso o desgastado, porque ahí es donde más roza la cinta.
La cinta debe llegar al recogedor con la persiana arriba y abajo. La altura de la ventana orienta la longitud.
Para valorar una cinta sin desplazarse, una foto del recogedor y de la entrada de la cinta al cajón aporta casi toda la información: ancho aproximado, estado del recogedor y si conviene revisar también pasacintas, polea o flejes antes de cambiar nada.